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Apta para
personas con intolerancia a los lácteos de origen bovino, ya
que contiene bajos niveles de caseína alfa s1, altamente
inmunogénica.
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Son de fácil
digestión debido a las características especiales de sus
glóbulos de grasa, los cuales por ser muy pequeños, se
escinden rápidamente con poca ayuda de los ácidos biliares.
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Leche
“cardiosaludable” ya que actúa en la prevención de la
diabetes, arterioesclerosis y otras enfermedades
cardiovasculares, debido a que contiene ácidos grasos de
cadena corta y media que actúan disminuyendo el colesterol.
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Los ácidos
grasos de cadena corta, además, no inflaman la mucosa
intestinal, por lo tanto no causan malestar, ni contribuyen
a la absorción de sustancias que puedan actuar como
inmunógenos (caso de los ácidos grasos de cadena larga que
se encuentran en la leche de vaca).
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Tiene mayor
contenido de minerales, calcio (13%), potasio (134%), cobre
(cuatro veces más), selenio (27%), magnesio, fósforo, cloro
y manganeso y menos cantidad de sodio, hierro, zinc y
molibdeno que la leche de vaca.
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En cuanto al
calcio, el consumo de leche de cabra, favorece la absorción
y depósito en los huesos y a diferencia de lo que ocurre con
otros alimentos ricos en calcio, este no inhibe la absorción
de hierro, sino que además favorece su depósito.
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Alto
contenido de vitamina A (47% más que otras leches), lo cual
se observa en el color blanco de todos los productos
elaborados con leche caprina (la cabra transforma los
carotenos en Vit A.)
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Especialmente recomendada para niños, adultos mayores y
dietas de alto rendimiento.
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La leche de
cabra se adapta perfectamente a la congelación.
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